como tantas veces...
Llevaba días sin hablar con él, sabía que algo
no marchaba bien, pero tenía miedo de presionarle y empeorar las cosas. Trataba
de quitarle importancia pensando que sólo era un mal momento, que tenía mucho
trabajo...
Siempre había sido así, desde que empezaron a
salir el trabajo era lo primero...
Era detallista, cariñoso, alegre... siempre que
el trabajo no le quitara tiempo.
Al principio trató de verlo como una virtud y
una ventaja, un chico tan trabajador, responsable ¡y además guapo! de esos
quedaban pocos..., pero con el paso del tiempo el trabajo exigía más y más y en
su tiempo libre otras actividades se anteponían a ella, el deporte que tanto le
relajaba, el salir con los amigos a los que casi no podía ver, el ejercer de
hijo/ hermano para asuntos familiares... y lo peor es que a él parecía no
importarle.
Él ya no llamaba y cuando respondía a las
llamadas de ella las conversaciones eran muy cortas y apresuradas. Ella no
entendía nada, el lunes probablemente le vería... y ahí pasaría su relación a
examen o lo que quedaba de ella... No quería cometer los mismos errores que otras veces, pero tenía
miedo de cambiar.


Oli dijo
Siempre se tiene miedo, pero El tiene que tener tiempo para todo, para ella, para la familia, para el trabajo, los amigos...bien repartido se puede atender a todo, si se quiere, claro, sinó no vale la pena qe ella luche por nada....
BESOS!!!
12 Agosto 2007 | 08:02 PM